narrando
Quien dice mañana, dice dentro de cinco días.
El domingo pasado fue la boda de un primo mio. Era a la una y yo me levanté a las doce convencida de que me daría tiempo. No fue así. Al final mis padres se cansaron de esperarnos y nos tuvimos que ir andando mi hermana pequeña y yo. Encima de que era tarde, llovía. Así que allí ibamos nosotras, recién peinadas y maquilladas, corriendo por la calle, a pesar de los tacones, y con el paraguas en la mano. Para colmo me acababa de alisar el pelo, que con la humedad se bufó, así que parecia que ni me había peinado.
Cuando llegamos la ceremonia estaba a punto de terminar. Allí estaba más o menos la mitad de mi familia, y de ellos solo conocía a un 50 %. Volví a reprocharme no haber hecho más por conocerles y me di cuenta de que aún no era tarde, que tenía esa oportunidad para hablar con ellos y saber como son. Aunque la verdad es que luego, en la celebración, no hablé mucho. Lo que si hice fue observar. Vi a mis padres riéndose todo el tiempo. Vi a mi hermana mediana hablándome. También vi a mi hermana pequeña muy lejos de mi, alejándose cada vez más: se sintió sola cuando la mediana se fue y yo me desviví porque se sintiera acompañada. No se si lo conseguí.
Cuanto mayor soy, más aprecio esas reuniones familiares. Cada vez que estoy en una me digo a mi misma que es algo irrepetible y que tengo que aprovecharla. En el último año me he esforzado más en conocer a "mis amigos de internet" que a la gente que me rodea. Pero ese es otro tema.
El domingo pasado fue la boda de un primo mio. Era a la una y yo me levanté a las doce convencida de que me daría tiempo. No fue así. Al final mis padres se cansaron de esperarnos y nos tuvimos que ir andando mi hermana pequeña y yo. Encima de que era tarde, llovía. Así que allí ibamos nosotras, recién peinadas y maquilladas, corriendo por la calle, a pesar de los tacones, y con el paraguas en la mano. Para colmo me acababa de alisar el pelo, que con la humedad se bufó, así que parecia que ni me había peinado.
Cuando llegamos la ceremonia estaba a punto de terminar. Allí estaba más o menos la mitad de mi familia, y de ellos solo conocía a un 50 %. Volví a reprocharme no haber hecho más por conocerles y me di cuenta de que aún no era tarde, que tenía esa oportunidad para hablar con ellos y saber como son. Aunque la verdad es que luego, en la celebración, no hablé mucho. Lo que si hice fue observar. Vi a mis padres riéndose todo el tiempo. Vi a mi hermana mediana hablándome. También vi a mi hermana pequeña muy lejos de mi, alejándose cada vez más: se sintió sola cuando la mediana se fue y yo me desviví porque se sintiera acompañada. No se si lo conseguí.
Cuanto mayor soy, más aprecio esas reuniones familiares. Cada vez que estoy en una me digo a mi misma que es algo irrepetible y que tengo que aprovecharla. En el último año me he esforzado más en conocer a "mis amigos de internet" que a la gente que me rodea. Pero ese es otro tema.

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